

Era un 14 de marzo, pero de 1926, cuando una excursión de alajuelenses y heredanos a Cartago terminó siendo la peor tragedia ferroviaria en la historia del país.
Las estadísticas, revisadas un siglo después de la catástrofe, sitúan el número de muertos en 385, de los cuales 93 resultaron heridos.
El incidente ha quedado registrado en la historia como la «Tragedia de la Virilla» porque ocurrió en uno de los puentes del ferrocarril sobre dicho río, pero comenzó a ocurrir cuando los pasajeros abordaban en Heredia.
Estos son algunos elementos clave del momento.
Todos a Cartago
El recorrido del occidente al oriente del Valle Central tuvo su origen en una actividad caritativa.
El sacerdote Claudio Volio organizó una actividad para recaudar fondos para la residencia de ancianos local, con una participación exitosa que superó las expectativas.
Para ello, un tren de la Compañía Ferroviaria del Norte partió desde Heredia con escala en Alajuela.
«Normalmente, en los servicios normales, los trenes del Ferrocarril del Norte transportaban entre 70 y 75 personas por vagón, incluidos algunos pasajeros de pie (…) Ese día eran unas 100 personas y se consideraba posible que la cifra pudiera llegar a 200 personas por vagón», dijo el investigador del UCRAdriana Sánchez, en un trabajo publicado en 2020.
Según los cálculos del experto, esto supone un exceso de entre 40 y 120 pasajeros por unidad. Aún así, alrededor de 265 personas se habrían quedado sin abordar ya que el conductor no se detuvo en cuatro estaciones, precisamente por la gran cantidad de pasajeros, añadió.
Esta sobrecarga complicó cualquier posibilidad de maniobra en la ruta, lo que se tradujo en tragedia varios kilómetros después.
Momento crítico en el Puente Virilla
El momento crítico de la tragedia se produjo a las 8:20 de la mañana justo en el puente donde se unen Santo Domingo de Heredia y Tibás.
En declaraciones recogidas por la prensa de la época y de la audiencia posterior, el maquinista del tren, de nombre Gonzalo Facio, explicó las complicaciones que implicaron las maniobras en el lugar.
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Debido a un pequeño desnivel situado al final del puente, Facio decidió acelerar con el objetivo de alcanzar la subida. Esto, considerando el peso adicional que llevaba según les dijo a los jueces. Sin embargo, este parece ser el segundo factor del accidente.
Según los informes, los últimos tres coches no cruzaron el puente. La aceleración provocó que dos de ellos cayeran al fondo del acantilado, mientras que el otro quedó incrustado en parte del puente.
Un primer recuento hablaba de 248 víctimas, cifra que fue aumentando con los días, debido a la recuperación adicional de cadáveres y de heridos que no pudieron recuperarse.
En su momento, el Gobierno declaró 3 días de duelo nacional y luego inició un proceso judicial que duró más de una década.
De estos acontecimientos se destacaron dos elementos. La primera es que fue el inicio de la profesionalización del transporte público como parte de las investigaciones realizadas por el caso. La segunda es que fue la empresa la que tuvo que responder judicialmente al ser declarada culpable por el juzgado penal de Heredia.