El proyecto de ley, que regularía el «uso responsable de dispositivos electrónicos en los centros educativos», cumple con los estándares legales y se suma a las tendencias internacionales que apoyan este tipo de regulaciones.
En estos términos, la Procuraduría General de la República (PGR) respaldó el proyecto de ley actualmente pendiente en la Asamblea Legislativa destinado a restringir el uso de dispositivos electrónicos en los centros educativos.
«Esta iniciativa, en la medida en que se propone limitar el uso de teléfonos inteligentes y tabletas por parte de los alumnos de educación infantil, primaria y secundaria durante las clases y el recreo, se basa jurídicamente en la Constitución vigente y en el marco tradicional, en particular en el derecho a la educación y en el principio de los intereses de los menores», afirma el fiscal.
«La propuesta de reglamento responde a un problema ampliamente documentado a nivel nacional e internacional. Está en línea con tendencias comparativas y adopta un modelo regulatorio que no excluye la tecnología del sistema educativo, pero incluye su uso con el propósito de proteger el proceso pedagógico y el bienestar de los estudiantes», continúa el comunicado.
De acuerdo a detallesel proyecto establece formas y excepciones razonables que aseguren la proporcionalidad de la medida. En lo que respecta a la ley, el plan para regular el uso de teléfonos celulares no tiene fallas constitucionales, siempre que sirva a un objetivo legítimo, dice el fiscal general.
Esto sentaría las bases para la decisión final que se tomará a nivel político.
«La iniciativa legislativa constituye una opción educativa válida en política pública. La valoración final de la misma corresponde al legislador dentro de sus competencias para ordenar la normativa», dice la Procuraduría General de la República.
¿Qué aporta el proyecto?
La iniciativa para controlar los teléfonos móviles pasa al registro legislativo N° 25.153y es presentado por la representante independiente Cynthia Córdoba.
Como alcance general, el proyecto propone:
- La regulación cubriría las escuelas preescolares, primarias y secundarias públicas y privadas. El propósito es evitar interrupciones en el proceso de aprendizaje de los estudiantes, mejorar el rendimiento académico y preservar su salud mental.
- No se permite el uso en clase de teléfonos inteligentes y tabletas electrónicas personales con fines no pedagógicos.
- Se consideran excepciones las emergencias o si son necesarios teléfonos móviles y tabletas debido a condiciones de inactividad. También si existen problemas de salud o el docente autoriza su uso pedagógico.
- Puede haber usos pedagógicos de los teléfonos inteligentes y las tabletas electrónicas personales. El profesor tiene que planificar, definir y supervisar su aplicación para actividades especiales de aprendizaje.
- El eurodiputado deberá dictar los protocolos necesarios para garantizar el cumplimiento del reglamento.
- Todos los centros educativos deberán publicar en lugares visibles información sobre el protocolo de uso del teléfono móvil. Los supervisores de circuito deben garantizar que esto se cumpla.
- El departamento ejecutivo, a través del MEP, deberá dictar las normas que se conviertan en ley en un plazo máximo de 6 meses desde su publicación.

Los teléfonos móviles están cambiando los estándares en las aulas
Mientras la cuestión de la ley de telefonía móvil se debate en el proceso legislativo, el Ministerio de Educación ha adoptado sus propias disposiciones.
A finales del año pasado se había anunciado una prohibición total, pero a principios del curso escolar, el ministro Leonardo Sánchez, por su parte, abogó por un cambio de postura hacia un análisis «tropical». El dirigente afirmó que ahora utiliza parámetros de otros países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Según la ministra, el uso de dispositivos electrónicos sólo está permitido cuando el docente lo considere oportuno en el aula.
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Además, los estudiantes podrán utilizar el teléfono móvil y otros dispositivos tecnológicos durante los descansos, siempre que no suponga un mal uso.
La principal preocupación en el ministerio es que durante una distracción el teléfono móvil se mantiene en la mano y, por tanto, los estudiantes no prestan atención al material explicado por los profesores.
Otro motivo para considerar medidas sobre el uso de dispositivos en las aulas está relacionado con el registro de situaciones que conduzcan al ciberbullying y afecten a estudiantes, terceros y sus padres.
Sánchez afirma que esto está demostrado a nivel científico, base que mantiene para tomar la decisión en cuestión.