Es el funcionamiento de la red lo que ha frenado la seguridad del registro.
El llamado caso Madre Patria se ha convertido en uno de los expedientes de crimen organizado más grandes y complejos de la historia reciente de Costa Rica. La investigación descubrió una supuesta estructura dedicada al fraude registral sistemático, lavado de dinero y otras conductas conexas.
El operativo se llevó a cabo el 25 de junio de 2024 mediante 47 allanamientos simultáneos en San José, Alajuela, Heredia, Cartago y Puntarenas. La acción fue coordinada por el Agencia de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía contra el Crimen Organizado de la Ministerio Publico.
Ese día, la intención era detener a 42 personas dentro de un grupo de investigación que superaba los 50. El caso se desarrolla bajo seguimiento técnico y financiero desde principios de 2022.
Las autoridades atribuyen a la organización delitos como fraude mayor, falsificación ideológica, uso de documento falso, lavado de dinero, soborno y búsqueda de impunidad.
Según la hipótesis fiscal, el núcleo del esquema consistía en identificar propiedades abandonadas o con debilidades registrales para transferirlas mediante maniobras fraudulentas. Posteriormente fueron revendidos o utilizados como base para nuevas operaciones financieras.
En algunos casos, la cifra se habría utilizado para empresas «desconectadas», que designaban liquidadores ficticios para enajenar los activos registrados. Este mecanismo permitía cambiar de propiedad sin el conocimiento real de los propietarios.
Las cifras difundidas por las autoridades y recogidas por los medios indican que el número de inmuebles afectados variará entre 100 y hasta 300 inmuebles. El impacto económico es multimillonario.
La dimensión del caso reside no sólo en la cantidad de activos involucrados, sino también en la sofisticación técnica del supuesto esquema.
Notarios, funcionarios y criptoactivos
La investigación identificó un bloque notarial integrado por al menos 13 notarios presuntamente vinculados a la formalización de transferencias. También se mencionó la participación de un juez y funcionarios públicos.
Entre los detenidos se encontraban agentes de la policía de tránsito y un funcionario de la Dirección de Transporte Público. Además, fueron incautados 38 vehículos y 13 autobuses conectados a rutas de Alajuela y Puntarenas.
El archivo también incluía un componente de criptomoneda. El OIJ informó que en un solo día se comercializarían aproximadamente $13 millones en Bitcoin como parte del movimiento financiero investigado.
Según publicaciones de El observador¿Habría la organización diversificado el «derrame económico» en transporte público, vehículos de lujo y criptoactivos?
Salvaguardias y evolución judicial
El 27 de junio de 2024 se iniciaron audiencias de medidas cautelares ante el Judicial. La Fiscalía solicitó prisión preventiva para los principales sospechosos.
El juzgado penal dictó un año de prisión preventiva contra 20 imputados y otras medidas cautelares para nueve personas. El juicio concluyó el 5 de julio de 2024.
Posteriormente, se ordenó la inmovilización de 198 cuentas bancarias personales y empresariales, como medida para evitar el ocultamiento o transferencia de fondos.
Madre Patria examinó la solidez del sistema de registro costarricense. El expediente expuso vulnerabilidades en el control de transferencias y la supervisión notarial.
También mostró cómo supuestas estructuras del crimen organizado pueden integrar profesionales, funcionarios y mecanismos tecnológicos para legitimar ganancias ilegales.
El proceso aún no ha llegado a juicio. Las decisiones cautelares recientes no implican una decisión sustantiva.
A medida que avanza el caso, el caso sigue siendo uno de los más voluminosos y complicados en la historia criminal del país, tanto por su alcance legal como por la multitud de actores involucrados.