


Costa Rica registra 33 incendios forestales al 18 de febrero, cifra que multiplica por once los casos reportados en la misma fecha de 2025.
Según confirmó Gabriel Barrantes, de la Unidad Operativa de Bomberos Forestales, el comportamiento de este año muestra un inicio acelerado y alarmante.
“Lamentablemente tenemos un crecimiento muy acelerado de los incendios forestales. Para el mismo período en 2025 registramos tres incendios y en 2024 fueron 11”, dijo Barrantes.
“Hasta el momento se han visto afectadas 1.250 hectáreas, sin incluir cuatro incendios que permanecen en fase de control y liquidación”, indicó.
Los bomberos respondieron a 66 incendios forestales a lo largo de 2025, lo que representa una disminución del 53% respecto a 2024.
Mientras que 2024, en cambio, cerró como el más agresivo de la última década. Se registraron 141 emergencias y se quemaron 27.865 hectáreas.
Además, Guanacaste concentró 92 incendios durante ese año, la cifra más alta en los últimos nueve años.
«Es anualmente a partir de la tercera semana de febrero y marzo, cuando tenemos el clímax de los incendios forestales. Por eso nos preocupa tanto este incremento temprano», subraya el bombero.
(Foto cortesía/Bomberos).
Guanacaste vuelve a encabezar la lista
Por otra parte, de los 33 incendios registrados este año, 25 ocurrieron en Guanacaste.
Actualmente los bomberos mantienen cuatro incendios activos, en Carrillo, Nicoya, Cañas y uno en Salinas en Puntarenas.
Históricamente, las áreas con mayor recurrencia incluyen:
- Guanacaste
- Costa del Pacífico Central
- Alajuela
- El corredor de la Ruta 27 y la Ruta 1
- Sectores norte de Puntarenas y Cañas
Sin embargo, Barrantes advirtió sobre un cambio reciente en el patrón geográfico.
«Desde hace tres años tenemos incendios en Limón, Heredia, Cartago y zonas indígenas. Ya no es un problema concentrado sólo en el Pacífico», afirmó.
(Foto cortesía/Bomberos)
factor humano
Además, el funcionario enfatizó que el origen de la mayoría de los incendios no responde a causas naturales.
«En Costa Rica no es como en otros países donde cae un rayo y se produce un incendio, es la gente la que inicia», enfatizó.
«Las principales causas son la quema de basura, algunas hojas y prácticas agrícolas que se están descontrolando. Necesitamos un cambio en esa cultura de manejo de residuos», agregó Barrantes.
En redes sociales circula un video grabado en Tamarindo en el que se puede ver a una mujer iniciando un incendio que luego se propaga entre la vegetación seca.
Aunque las autoridades no han confirmado responsabilidades, el incidente refleja el riesgo que supone cualquier incendio en plena estación seca.
«El riesgo existe de diciembre a mayo. No son sólo los meses más calurosos o el viento los que generan el aumento, es que la gente debe evitar quemar», subrayó.
Impactos
Más allá de la vegetación quemada, los incendios generan efectos acumulativos sobre la fauna, el secuestro de carbono y los recursos hídricos.
Barrantes advirtió que el impacto en las cuencas reduce la capacidad de recarga de los acuíferos, afectando la disponibilidad de agua en las comunidades.
«Este no es un daño sin efecto o que se limita a apagar las llamas, es un daño que se empieza a observar con los cortes de agua», dijo.
«También vemos fauna silvestre quemada, pierden sus madrigueras, fuentes de alimento. El suelo no puede retener agua, en fin, es una serie de impactos muy graves y acumulativos», advirtió el bombero.
El llamado a la población es claro a evitar quemas de cualquier tipo, especialmente en un contexto de clima frío que acelera los vientos.
(Archivo de fotografía/observador).