Expertos de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional (UNA) emitieron una alerta sobre las altas olas que se generarán por el shock de frío #14, afectando desde este viernes 6 de febrero al domingo 8 de febrero.
Los expertos advierten que uno de los principales riesgos asociados a este fenómeno es la erosión en las playas del país, especialmente en las ubicadas en el Caribe.
La reciente ola de frío 13 ya afectó el territorio nacional y dejó señales visibles en las costas del Caribe costarricense, como erosión acelerada, pérdida de arena y oleaje que se mantuvo alto durante varios días consecutivos. Ahora los especialistas señalan que este escenario podría repetirse.
“Estas olas vienen en un contexto de cambio climático y, en consecuencia, de aumento del nivel del mar. Esto hace que las olas se eleven por encima del nivel del agua, lleguen a zonas más altas de la costa y causen mayores daños”, explicó Gustavo Barrantes, presidente de la Red Latinoamericana de Erosión Costera e investigador del Programa de Geomorfología Ambiental de la UNA.
Según los expertos, el empuje frío que se presenta intensifica los vientos alisios sobre los pasos montañosos de la cordillera de Guanacaste, con rachas que pueden alcanzar hasta 80 kilómetros por hora.
Estas condiciones favorecerán la generación de olas altas, lo que representará un riesgo tanto para los turistas como para la navegación, especialmente para embarcaciones pequeñas y medianas.
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Acelera la erosión
El shock frío 13, que azotó desde el fin de semana hasta mediados de semana (antes del actual), ya dejó claras evidencias de erosión en el Caribe costarricense, debido a las olas generadas por este fenómeno, que se mantuvo constantemente activo durante varios días.
Del mismo modo, la actual también amenaza con retirar significativamente arena de varias playas, afectando directamente a las infraestructuras cercanas al mar.
Si bien es normal que las playas pierdan y recuperen arena como parte de su dinámica natural, la erosión ocurre cuando el aumento del nivel del mar o las corrientes oceánicas eliminan la arena de manera desproporcionada.
“El oleaje fuerte provoca una remoción casi inmediata de la arena y luego comienza un proceso de recuperación, pero cuando regresas a la playa ves que ya no está en la misma posición que antes”, explicó Barrantes.
Según el comunicado de prensa de la UNA, este tipo de oleajes extremos pueden provocar cambios definitivos en el borde costero. Un ejemplo de esto ocurrió en 2020, cuando, según Barrantes, hoy se puede ver cómo las playas se han recuperado, pero su ubicación ha cambiado.
Barrantes advirtió que el cambio climático aumenta estos riesgos por múltiples factores, entre ellos el aumento del nivel del mar, que combinado con la erosión acelera la pérdida de playas y reduce su expansión.
«El peligro es que, con el cambio climático, se produzcan ondas que sean capaces de sacar el sedimento del sistema, lo que llamamos célula sedimentaria. Cuando este material es transportado a un lugar del que ya no puede regresar, la arena se pierde permanentemente y las playas se vuelven más cortas y mucho más vulnerables», afirmó el investigador.
El experto también destacó que no se recomienda recurrir a soluciones improvisadas como diques, muros o espigones para proteger la costa, ya que este tipo de intervenciones suele ser contraproducente: cambia la forma natural de la playa, acelera la erosión en las zonas vecinas y puede llegar a cubrirla de rocas.
Caribe y Pacífico Norte en condiciones adversas
Por otro lado, este fin de semana en el Caribe se esperan alturas promedio de olas entre 2,1 y 3,1 metros, con picos de hasta 4,2 metros, condiciones que aumentan el riesgo de corrientes de resaca, especialmente en el Caribe Sur, donde la probabilidad será muy alta.
Mientras tanto, en el Pacífico Norte, el frente frío y los fuertes vientos provocarán mar agitado y oleaje elevado con alturas promedio entre 1,8 y 3,6 metros. El comunicado de la UCR indica que esta zona de atención se extiende desde la región de La Cruz hasta Punta Guiones y se extiende hasta mar abierto.
A partir del domingo 8 de febrero, los modelos indican que el oleaje comenzará a disminuir paulatinamente y regresará entre semana a condiciones más propias de la temporada, con alturas cercanas a 1,0 y 1,5 metros.
Llamado a la precaución
Las autoridades y especialistas llaman a extremar medidas de seguridad, tanto para quienes realizan actividades recreativas en el mar como para la navegación. Las condiciones asociadas a este empuje frío representan un riesgo importante para la navegación, especialmente para las embarcaciones pequeñas y medianas.
Además, se recuerda a los nadadores que estén atentos a las corrientes de resaca, eviten ingresar al océano en condiciones adversas y consideren otros riesgos presentes en las zonas costeras.
Finalmente, instamos a dar seguimiento a los pronósticos oficiales y a la información emitida por las autoridades competentes, ya que las condiciones pueden variar a medida que se desarrollan los sistemas atmosféricos.
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