El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) confirmó este miércoles la llegada del fenómeno de El Niño a Costa Rica durante este año 2026. Con ello se espera una reducción de hasta un 30% en las precipitaciones y un aumento de las temperaturas.
Así lo informó Werner Stolz, director del IMN, en una conferencia de prensa en la Casa Presidencial.
«Existe una alta probabilidad de que se desarrolle un evento de El Niño en la segunda mitad de este año, lo que puede tener un fuerte impacto en Costa Rica”, dijo Stolz.
“Este escenario implica una reducción de las precipitaciones en todo el país, con déficits estimados entre el 10% y el 30% de lluvia”, advirtió.
En cuanto a las temperaturas, se esperan desviaciones de entre medio grado y 1 grado centígrado por encima de lo normal. La provincia de Guanacaste es la que registraría las temperaturas más altas.
«El Niño suele estar asociado a una disminución en el número de ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico. Sin embargo, en nuestro país podemos esperar al menos uno que nos afecte indirectamente entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, que es la temporada de huracanes», agregó el director.
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Infografía que explica El Niño y La Niña, dos fenómenos climáticos opuestos en el Océano Pacífico que pueden tener un impacto significativo en la meteorología, los incendios forestales y los ecosistemas. (AFP)
Modelos internacionales
La posición del IMN sobre los efectos de fenómeno en Costa Rica se produce luego de que modelos climáticos internacionales advirtieran sobre la inminente llegada este año. Así lo adelantó El observador.
Según los modelos estacionales del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, el calentamiento alcanzaría su mayor intensidad entre septiembre y octubre. Algunos escenarios superan anomalías cercanas a +2 °C, abriendo la posibilidad de un evento más intenso.
A su vez, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) indicó en marzo que el evento podría ocurrir entre junio y agosto.
Aunque algunos escenarios del modelo europeo sugieren un calentamiento más notorio, que podría generar lo que llaman un «Súper El Niño», los especialistas advierten que aún no hay certeza sobre la magnitud del fenómeno.
Los pronósticos climáticos a largo plazo cambian a medida que evoluciona la interacción entre el océano y la atmósfera. Por ello, se seguirá monitorizando la intensidad en los próximos meses.
Fuertes eventos de El Niño se presentaron en años como 1982, 1997, 2015 y 2023, provocando sequías, aumento de temperaturas y cambios en los patrones de precipitaciones en diferentes regiones del mundo.
¿Cómo afecta?
El impacto del fenómeno dependerá del momento en que se consolide. En Costa Rica, El Niño a menudo cambia los patrones de viento, lluvia y temperatura.
“Cuando se presentan condiciones de El Niño, los vientos alisios tienden a fortalecerse. Esto genera un cambio en la velocidad y dirección del viento y dificulta la formación de sistemas ciclónicos”, explica Rodrigo Castillo, del Centro de Investigaciones Geofísicas (Cigefi).
Como resultado, la temporada de huracanes en el Atlántico tiende a debilitarse, mientras que en el Pacífico se pueden registrar más ciclones.
Al mismo tiempo, este patrón atmosférico provoca cambios en la distribución de las precipitaciones en el territorio nacional.
- Vertiente del Pacífico: Los vientos más fuertes reducen el transporte de humedad desde el océano, lo que a menudo resulta en condiciones más secas de lo normal.
- Vertiente Caribeña: El fortalecimiento de los vientos alisios favorece la entrada de humedad, por lo que las precipitaciones pueden aumentar.
Además, durante la estación seca el fenómeno puede favorecer temperaturas más altas. Esto sucede porque el debilitamiento del transporte de humedad permite una mayor radiación solar y cielos más despejados.