Durante 2025, la Red Sismológica Nacional (RSN) detectó 5.781 sismos. De ellos, 181 fueron recibidos por la población.
La suma de la energía sísmica liberada por estos eventos corresponde aproximadamente a la liberada por un solo terremoto de magnitud Mw 6,6.
En cuanto a los sismos de mayor magnitud, estos alcanzaron Mw 6,1 y se originaron tanto en la zona interplacas como en el límite Coco-Nazca, en la Zona Sur.
La intensidad máxima documentada fue VI (IMM), observada sólo para el terremoto de Quepos del 21 de octubre. El resto de los eventos de sensación generaron intensidades moderadas y efectos localizados.
¿De dónde vienen los temblores?
En cuanto al origen de los temblores, se han calculado 125 nuevos mecanismos focales hasta 2025.
Considerando la distribución espacial y la profundidad de los hechos, los expertos dividen sus orígenes en cuatro áreas:
- Ruptura de la corteza superficial (<35 km): corresponde a temblores en las placas de empuje del Caribe y Panamá. Las fallas son cortas y poco profundas, con capacidad de generar terremotos locales de alto impacto debido a su proximidad a la superficie.
- Zona de subducción entre placas sismogénicas: ocurre cuando la Placa de Cocos se coloca debajo de la Placa del Caribe. Sus profundidades varían desde poca profundidad hasta 50 kilómetros. Un ejemplo de esto son los movimientos frente al Océano Pacífico Central.
- Deformación interna de la placa de Cocos suprimida.: corresponde a la región entre 50 y 300 kilómetros de profundidad. Su origen está en la placa submarina. Debido a su ubicación, estos temblores se pueden sentir en áreas más grandes, pero generalmente causan menos daño superficial.
- Fallas relacionadas con el límite entre las placas de Cocos y Nazca: Está relacionado con el contacto entre ambas placas tectónicas. Estos movimientos generalmente se localizan en el mar y tienen una intensidad moderada.
El informe completo puede ser leer en este enlace.

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