La falta de sueño y la mala alimentación afectan el cerebro de los ticos – Noticias cr

La falta de sueño y la mala alimentación afectan el cerebro de los ticos

 – Noticias cr

La falta de sueño, el estrés y la mala alimentación afectan la salud cerebral y ya se reflejan en los servicios de emergencia de Costa Rica.

Durante 2025, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) registró 1.283 atenciones relacionadas con enfermedades como Alzheimer, Parkinson y demencia vascular.

Según la información difundida en el marco de la Brain Awareness Week, estas afecciones en muchos casos están asociadas a factores de riesgo que pueden prevenirse mediante cambios en el estilo de vida.

En este sentido, los especialistas advierten que hábitos como dormir poco, el sedentarismo y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados ​​aumentan la presión sobre el sistema nervioso y pueden acelerar el deterioro cognitivo.

“El cerebro es un órgano que se beneficia enormemente de hábitos saludables a lo largo de la vida. Entre los hábitos, es importante controlar la presión arterial, el azúcar en la sangre o azúcar en la sangre, el colesterol y evitar fumar”, explica la Dra. Diana Brenes, de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Hispanoamericana.

Además, el experto destacó la importancia de realizar actividad física regular para mantener una adecuada circulación cerebral.

Según él, al menos 150 minutos de ejercicio por semana ayudan a estimular la formación de nuevas conexiones neuronales.

cerebro covid-19

(Archivo de fotografía/observador).

Sueño, nutrición y estrés.

Por otro lado, un descanso adecuado juega un papel fundamental en la salud cerebral.

«Dormir bien entre 7 a 8 horas por noche ayuda a eliminar toxinas del cerebro. La acumulación de estas toxinas está relacionada con enfermedades como el Alzheimer», explicó Brenes.

Del mismo modo, la dieta afecta directamente a la protección de las células cerebrales. Las dietas ricas en frutas, verduras, pescado, frutos secos y aceite de oliva aportan antioxidantes y grasas saludables que favorecen su funcionamiento.

A esto se suma el impacto del estrés y la salud mental.

«Mantener una vida social activa, controlar la ansiedad y practicar técnicas de relajación puede ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo», añadió.

Exceso de pantallas y estimulantes

Otro factor que preocupa a los especialistas es el uso excesivo de pantallas y el consumo de estimulantes. Estas prácticas pueden alterar los ciclos del sueño y afectar procesos como la memoria y la concentración.

En particular, las bebidas energéticas contienen altas dosis de cafeína y azúcar que, cuando se consumen en exceso, pueden afectar la recuperación del cerebro.

«El cerebro necesita una estimulación constante para mantenerse activo. Actividades como leer, aprender nuevas habilidades o jugar juegos de estrategia fortalecen las conexiones neuronales», recomiendan.

«Debemos entender que funciona como un músculo: cuanto más se utiliza, más fuerte se mantiene», añadió el especialista.

VER MÁS: Accidente cerebrovascular es la tercera causa de muerte en Costa Rica: nuevas normas sanitarias buscan salvar vidas

Prevención

Por otro lado, en un contexto de envejecimiento poblacional las enfermedades neurológicas tienden a aumentar, por lo que la prevención se vuelve clave.

Los expertos coinciden en que adoptar hábitos saludables desde la infancia y la adolescencia puede marcar la diferencia en la salud del cerebro a lo largo de la vida.

Además, recomiendan fortalecer la vigilancia de factores de riesgo como hipertensión, diabetes y colesterol alto, ya que estos pueden afectar los vasos sanguíneos del cerebro y aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades neurológicas.

«El cuidado del cerebro depende no sólo de la atención médica, sino de decisiones cotidianas que puedan prevenir enfermedades y reducir la presión sobre los servicios de salud», enfatizó Brenes.

Entrada relacionada