


Costa Rica iniciará la eliminación progresiva del fipronil, insecticida vinculado con la muerte de las abejas. El proceso tardará dos años para minimizar los riesgos ambientales y el impacto en la producción de alimentos.
La medida fue anunciada por autoridades gubernamentales el viernes.
“Este es un paso importante que estamos dando como país”, afirmó el Ministro de Agricultura y Ganadería, Víctor Carvajal.
Es un insecticida muy utilizado en la agricultura y también en productos del hogar. Sin embargo, su alta eficiencia es precisamente uno de los motivos por los que genera preocupación.
«Es un insecticida tan bueno y eficaz que te lo quita todo», explicó Carvajal.
«Esto significa que no sólo elimina plagas, sino que también afecta a insectos benéficos como las abejas, que son esenciales para la polinización y la producción de alimentos», añadió.
Además, el dirigente advirtió que el uso de antiguos químicos agrícolas plantea mayores riesgos para los consumidores. Esto se está dando a medida que el país avanza en la eliminación de moléculas; Seis ya han sido eliminados y hay seis más en proceso.
“Los agroquímicos más modernos nos permiten dosis más bajas, menores costos de producción y un producto más seguro que llega a la mesa de los costarricenses”, afirmó el dirigente.
En el anuncio participaron la ministra de Sanidad y vicepresidenta, Mary Munive, y el ministro de Medio Ambiente, Franz Tattenbach.
Las autoridades gubernamentales anunciaron la prohibición el viernes. (Foto cortesía/Salud).
Golpe para los apicultores
Más allá del impacto ambiental, los apicultores reportan pérdidas directas relacionadas con este producto.
«Eliminaron entre 40 y 45 colmenas. Estamos hablando de millones de abejas», dijo Carlos Charpentier, productor de Puriscal.
Según explicó, cada colmena puede albergar entre 40.000 y 50.000 abejas, lo que permite medir la magnitud de los daños.
Asimismo, el apicultor indicó que luego de varios análisis se determinó que el fipronil fue el responsable de la muerte de sus colonias.
«Es una pérdida total. No se recupera ni la colmena ni la producción de los siguientes años. Es muy importante que este producto sea retirado del país porque seguirá causando problemas y envenenando a las abejas», afirmó el productor.
Aplicación gradual
La eliminación del fipronil se realizará de forma progresiva a lo largo de 24 meses.
Durante el primer año se permitirá la importación, fabricación, venta y utilización del producto en condiciones reguladas.
Después de eso, se prohibirá su importación, exportación y producción, aunque aún se podrán utilizar las existencias existentes.
Finalmente, una vez transcurrido el plazo total, quedará prohibido su uso en todas las actividades.
Sin embargo, la normativa prevé un uso excepcional en casos de emergencias fitosanitarias, bajo el control de las autoridades.
Agricultura bajo presión
Por otro lado, Carvajal explicó que Costa Rica enfrenta condiciones que favorecen la aparición constante de plagas, por lo que se requiere un control permanente.
«Estamos en un país con perfectas condiciones para la reproducción de plagas y enfermedades», indicó.
Bajo este escenario, el ministro señaló que el sector tendrá que adaptarse a nuevas herramientas y prácticas para mantener la producción sin aumentar el impacto ambiental.
El dirigente también advirtió que el cambio climático podría provocar el regreso de plagas que ya habían sido controladas.
Junto con esta medida, el Gobierno prevé reforzar las medidas de control del uso de productos químicos agrícolas.
Según Carvajal, se implementará un recetario digital para monitorear el uso de estos productos y detectar posibles irregularidades.
Si un productor aplica un producto sin registro, puede enfrentar sanciones.
Cambio en la política de agroquímicos
Al mismo tiempo, el ministro de Medio Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, indicó que la decisión forma parte de una política más amplia para modernizar el uso de productos químicos agrícolas.
Según explicó el jefe del Minae, Costa Rica ha mantenido productos que ya no se utilizan en otros países por sus efectos sobre la salud y el medio ambiente.
«Estamos saldando una deuda que tenía el país en este tema y acercándonos a los estándares de la OCDE», afirmó.
En esa dirección, señaló que el objetivo es eliminar paulatinamente las sustancias más nocivas y permitir el acceso a alternativas más seguras.
«Vamos a eliminar lo peor y permitir que lo mejor reduzca el impacto en especies clave como las abejas y mejore las condiciones ambientales», concluyó.
(Archivo de fotografía/observador).